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Familia Transformada

“¿Qué no teníamos?”, se preguntan Aurelio Ayala y su esposa Isabel Zeballos al recordar su pasado. Aurelio, pintor autónomo, sin trabajo, entregado al vicio del alcohol, desmotivado, ya sin fuerzas de conducir a su familia, lo único que hacía era pelear con su pareja. Isabel, con arritmia cardíaca, depresión, al borde de una separación. La pareja ya no soportaba tantos gastos, deudas, cuentas atrasadas... Para colmo, de sus cuatro hijos, dos estaban internados en un hospital público, uno con asma y el otro con leucemia. Teniendo que acompañar a los hijos en el hospital, no atendía su casa. Su esposo pasaba por el hospital para recoger la comida que ella juntaba de las sobras para llevar a su familia. Ya cansada de sus problemas vio en el programa Pare de Sufrir una historia semejante a la suya y creyó que todo podría cambiar. Se acercó a la Iglesia, participó de la reunión y Dios hizo el milagro, pues sus hijos fueron sanados. Siguiendo las cadenas de oración su familia se acercó a la iglesia. Su esposo consiguió trabajo, se liberó de los vicios, se perdonaron, restauraron su matrimonio, fueron pagando sus deudas, equilibrando su economía y dando a sus hijos una vida digna. Hoy él es contratista en pintura, no da abasto con las obras. Su esposa volvió a trabajar para el municipio, como siempre quiso y deseaba. Su hijo menor trabaja, muy bien, por su cuenta. Son una familia sanada, liberada, prosperada, unida y feliz. Lograron tener lo que siempre soñaron.
Cambio De Vida
Douglas siempre fue un hombre trabajador, pero surgieron dificultades y de repente comenzó a decaer. "El peor momento de mi vida fue cuando me enviaron un documento diciendo que me iban a demandar y que me iban a quitar todo lo que tenía, porque la situación por la que había pasado ameritaba que tuviera que perder lo que yo había hecho: el negocio que durante mucho tiempo me había costado mantener. No podía quedar cruzado de brazos y quedarme sin nada por algo que no hice, porque realmente fue una injusticia y no podían quitarme lo que había sido mi trabajo de tantos años. Estaba inconforme con esa situación, siempre he sido una persona trabajadora y no comprendía porque no veía los frutos de mi trabajo. A raíz de esa situación me sentía triste, decaído y trataba de aparentar lo contrario pero en realidad estaba triste por todos los problemas que estaba viviendo. Los supuestos amigos que tenía desaparecieron y ni siquiera querían escucharme, y llegué a pensar: si los amigos no están en el peor momento de mi vida, Dios tampoco lo está”, Un día recibí un periódico de la Iglesia Universal del Reino de Dios y decidí participar, desde el primer día sentí una diferencia en mi corazón. Me atendieron y me dijeron que participara en la Reunión de las Grandezas de Dios. En esta reunión pedí un trabajo a parte del negocio y Dios me lo concedió. Hoy puedo decir que mi negocio es próspero tengo muchos clientes.” relata Douglas. Las bendiciones de Dios, dieron lugar a que Douglas continuara con su negocio, su desempeño le permite con que su trabajo sea con profesionalismo, comenzó a progresar y cuenta con personal capacitado para cuidar y atender su clientes con cuidado y amabilidad, está abastecido con los mejores productos y todo crece satisfactoriamente, la vida abundante que hoy disfrutan viene de la mano del Dios vivo.
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